BREVES OBSERVACIONES SOBRE CONDUCTA REPRODUCTIVA EN LA MANADA BAILALUNAS.

Desde este pequeño texto y acompañado de estas fotos, quiero compartir mis observaciones y experiencias reproductoras de los PLC en BAILALUNAS.

Como ya sabréis muchos las hembras de PLC sólo tiene un celo anual, en nuestro caso siempre suele ocurrir en otoño-invierno, saliendo siempre primero la hembra mas dominante, y no desarrollando el celo la segunda hasta que son separadas. Es posible que exista una inhibición de este provocada por la dominancia de la alfa.

También observamos que las pocas tensiones que existen entre los machos, se producen casi todas en esta época, sobre todo si por decisión propia queremos que la hembra sea cubierta por un macho que no ofrece tanto liderazgo, son épocas en que debemos tener un especial cuidado.

Doy mucha importancia a la vida en manada para la regularidad  del celo en las hembras, pues observando hembras de otros criadores, que viven solas o la sumo dos hembras, sin macho constantemente; me comentan que sus celos son mas irregulares o cuanto menos mas prolongados sus tiempos de reposo, creo que también tiene mucha importancia el tipo de alimentación, esta debe ser lo mas natural posible y energética.

También la vida al exterior, con sus cambios de temperatura y horas de luz natural influyen en la regularidad reproductiva.

He observado que al retirar la hembra alfa, la beta pasa directamente y enseguida a asumir el papel de ésta, mostrándose muy apegada al macho, serán días de infinitas muestras de cariño, caricias, lametazos, descansarán juntos, comerán juntos…..todo esto creo que produce un adelanto del ciclo ovulatorio de ésta, que en poco mas de un mes aparece.

También es digno de señalar la parada nupcial en los PLC que me recuerda mas a la de los lobos que a las de otras razas de perros, es mucho mas elaborada y normalmente lleva su tiempo. Casi nunca es un “aquí te pillo aquí te mato” lo que dificulta a veces en exceso los saltos de monta con hembras ajenas al clan.

Durante el celo, ambos futuros papas pasarán mucho tiempo jugando, correteando uno detrás del otro, como si jugasen al escondite, nos recordaran más a cachorros que a adultos listos a procrear.

Será la hembra la que casi siempre lleve la iniciativa, golpeará al macho con la mano en el dorso, le montará, con su hocico empujará y levantará la zona inguinal de éste, en algunas ocasiones incluso le llevará presentes en forma de comida, orinará delante de él para que pueda percibir las feromonas contenidas en ésta, y mostrará su vulva hinchada explícitamente. Después de todo esto debe quedarle más que claro al macho la receptividad de la hembra.

Hasta que un buen día, tras saludarse con las colas levantadas como si se tratase de dos individuos dominantes, se lamerán los hocicos, la hembra orinará nuevamente, el macho la olerá y orinará a su vez encima, lamerá la vulva a la futura madre de sus hijos, a lo que esta responderá apartando la cola lateralmente y ofreciendo campo abierto para la cópula.

El acoplamiento suele ser rápido, no suelen presentar dificultad a la hora de realizar la monta,(como ocurre en otras razas que incluso hay que recurrir a la inseminación artificial) una vez producido éste, el macho pasará una de sus patas traseras por encima de la hembra quedando enganchado por un tiempo (una media de 12 -15 minutos), en una postura en la que se dan la espalda. Esto se repetirá varias veces al día, durante unos días.

Transcurrido el celo, todo volverá a la normalidad disminuyendo paulatinamente las series de arrumacos y carantoñas que ambos cónyuges se otorgan.

Será la hora de ir preparando la llegada de los cachorros, pero esto ya es otro tema.

Quiero resaltar que estas observaciones se limitan a nuestros ejemplares, a los PLC de Bailalunas, que otros criadores seguramente observen cosas distintas en sus individuos, y seguro que discreparemos en muchas cosas, pero es seguro que todos estaremos de acuerdo que es una raza muy especial y distinta incluso en este campo, el amatorio

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